miércoles, 5 de enero de 2011

Hablemos sobre Baudelaire

De literatura Francesa de finales del siglo XIX.


1 Explique la diferencia entre las interpretaciones de Foucault y de Friederich con respecto a lo que implica la modernidad de Baudelaire en lo que se refiere su relación con la realidad. Explique los puntos esenciales de la interpretación de Benjamin. Asuma una posición con respecto a estas interpretaciones y susténtela mediante ejemplos concretos de las Las flores del mal y Los pequeños poemas en prosa. Se debe hacer referencia a los textos críticos de Baudelaire discutidos en clase.

Hugo Friederich en La Estructura de la lírica moderna, basa sus apreciaciones de la modernidad, y de la poesía de Baudelaire en un canon clásico de belleza. Es por ello que ve a la poesía moderna como oscura y disonante. La poesía moderna para Friederich es una poesía que no describe la realidad, sino que la deforma mediante la fantasía, logrando que el lector que habita en un mundo real se alarme, la poesía basada en ese mundo alejado de la realidad crea un “shock” en el lector, que no se debería dar porque el lector busca encontrar un concepto de belleza ya establecido anteriormente.

La poesía moderna, usa la fantasía , y esta fantasía es un mundo irreal que no se rige por las mismas leyes de la realidad, de hecho se opone, y para Friederich la realidad se limita a una mirada clásica de la belleza, del arte en general, y por ello nada puede ser más irreal que lo presentado por Baudelaire que se aleja totalmente de ese canon clásico , porque la belleza para este último no es un concepto estático.

Para Foucault, quien ve la modernidad como una actitud, que no es lograda por cualquiera, que se da a través de la relación con la actualidad, del vivir en ella, que es fruto de un “ethos” y todo lo que éste implica. Expone la relación de la modernidad con la realidad a través del mismo Baudelaire, quien en el pintor de la vida moderna define el actuar de aquel ser ideal moderno, que se involucra con la realidad a través de la búsqueda minuciosa en ella misma de aquello que es arte, y es eterno. Es ese pintor, quien trabaja en su arte basándose en la realidad, a través de esa misma relación que tiene con su presente:

…Justo cuando el mundo entero adormece, él [el pintor moderno] comienza su trabajo para transfigurar dicho mundo. Una transfiguración que no es anulación de lo real sino juego difícil entre la verdad de lo real y el ejercicio de la libertad; en ese juego las cosas “naturales” se convierten en “más que naturales”, las cosas “bellas” llegan a ser “más que bellas” y las cosas singulares aparecen “dotadas de una vida entusiasta como el alma del autor”[1].1

Lo anterior basándose en que para Baudelaire ese pintor moderno no sólo aceptará la realidad, o ese presente en el que se moverá, sino que será moderno justo en el momento en el que tome una actitud frente a su presente, y esta actitud estará ligada a la de creación, la creación no sólo como imitación, su esencia estará en poder distinguir lo real y poder imaginarlo de modo distinto. Jugar con eso real, después de aceptarlo es tomar una actitud, es tener la libertad de poder transformarlo sin llegar a destruir su esencia que de alguna manera lo hata a la realidad. Destacar lo propio de la realidad, crear basándose en alternar el respeto y la violación de lo real; que sólo se logra después de una aceptación y un reconocimiento de lo que está pasando alrededor.

Bajo el panorama que presentan Friederich y Foucault sobre la modernidad de Baudelaire y su relación con la realidad, se pueden concluir varias cosas:

El juicio que imparte Friederich, está basado en un concepto de belleza totalmente clásico y estático y es por ello que la poesía de Baudelaire no puede encajar en él, se considera diferente a lo aceptado, y por lo tanto esa modernidad que trae consigo, será alejada de la realidad en la que Friederich se mueve.

La perspectiva de Foucault difiere en cuanto a la estaticidad de los tiempos y de los conceptos, al parecer él se abre a la posibilidad de una definición dinámica de la belleza, del arte y de lo que perdura, que va muy de la mano con lo que Baudelaire considera arte y modernidad.

La fantasía deforma la realidad para Friederich, porque se mueve en un mundo totalmente alejado de ella, un mundo artificial creado por el artista; Foucault en cambio propone que ese deformación que hace el artista de la realidad, la hace basándose en la realidad misma, el artista tiene que primero conocer y practicar lo real, para poder intervenir en ello en el momento de la creación.

La consecuencia de esta irrupción de la modernidad Baudelairiana en el mundo, visto por Friederich, causa una disonancia y se presenta de manera oscura por oposición a la realidad, y esto porque para él la creación del artista moderno es falsa en cuanto que no tiene nada que ver con lo real, porque se crea desde afuera y esta creación no obedece a las leyes naturales de la realidad. Para Foucault, la irrupción del pintor moderno, es apenas esperada, porque es la actitud que el hombre debe tomar frente al movimiento que es la modernidad, la creación del artista es el pleno vivir de esa modernidad, que es realidad y su relación con el hombre.

Ya en Walter Benjamin se profundiza más en lo que La Modernidad representó, y como ese pintor moderno concibe la vida desde ese mismo ethos de la época. Porque este artista nuevo, no se dará por sí sólo, también está en permanente relación con la realidad que vive más exactamente París la ciudad donde con Baudelaire se gestará eso llamado Modernidad.

El primero de los temas que expone Benjamin en Sobre algunos temas en Baudelaire, es al que se enfrentará ese habitante de París, en donde ya no se hablará de un individuo como tal, sino de una colectividad por el tamaño mismo de esta nueva gran urbe, será el referente a la conciencia y a la memoria, y como afectan esos elementos externos producidos por la misma emisión de la prensa, o del medio que sea que afecta esa memoria individual.

El presente de este “pintor/artista moderno”; se verá invadido de la noción de colectividad, una colectividad inmensa, que afectará su conciencia. Benjamin se vale de la tesis de Freud, para explicar la idea de la conciencia, que no estará encaminada a esa bodega de experiencias sino que será una especie de dispositivo que se ejercitará a través de la exposición a estímulos externos o “shocks ”, que se convertirán en vivencias, únicamente después de dado el duelo. Pero al parecer a Baudelaire este almacenamiento en la conciencia del las “experiencias vividas” no le es productivo para su creación artística, porque estas serían el resultado de ese ejercicio, y si este no llegase a realizarse de manera correcta según Freud, “se produciría el espanto, agradable o (más comúnmente) desagradable[2], y es este producto el que embriagará al poeta, para llamar a este espanto y así crear la obra moderna, que será reflejo de ese enfrentarse de un individuo con su colectividad, representación nuevamente de la realidad y la actitud que es la llamada modernidad.

Baudelaire en el ensayo “El arte mnemónico”, alude a esa embriaguez y a esa necesidad de enfrentarse a esos “shocks”:

“Así, en la ejecución del Señor G. se muestran dos cosas: una, una concentración de memoria resurreccionista, evocadora, una memoria que dice a cada cosa: ¡Lázaro levántate!; otra, un fuego una embriaguez de lápiz, de pince, semejante casi a un furor”[3] .

La imagen de ese “shock” causado por factores completamente externos nos se puede se parar de la noción , de masas, y allí Benjamin nos presenta otro punto esencial: “La multitud”, la realidad presentaría esta nueva manera de andar en la ciudad, y el hombre moderno se tiene que desenvolver en ella, que es una masa compuesta de transeúntes. Baudelaire a través de uno de sus pequeños poemas en prosa, traducido al español como Las muchedumbres; plantea claramente como debe ser ese interactuar del poeta con esa multitud de hombres:

Multitud, soledad: términos iguales y convertibles para el poeta activo y fecundo. El que no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en una muchedumbre atareada.

Goza el poeta del incomparable privilegio de poder a su guisa ser él y ser otro.

Como las almas errantes en busca de cuerpo, entra cuando quiere en la persona de cada cual. Sólo para él está todo vacante; y si ciertos lugares parece cerrársele, será que a sus ojos no valen la pena de una visita[4].

El poeta debe ser ese observador, pero no el que se queda allí nada más entendiendo el mundo alrededor, es aquel que es capaz de involucrarse entre la multitud pero también distanciarse, debe tener una posición privilegiada para poder ver eso que se atreverá a convertir en obra y, a la manera del flâneur, atravesará esa multitud, se mezclará pero, su ojo será crítico y activo.

El poeta será ese capaz de ser otro, y ese será su papel en la multitud, creo que es importante aclarar en este punto, un tema que al parecer no lo toca o por lo menos no puntualmente Benjamin, y es que Baudelaire evidentemente en su obra, no será cualquier otro hombre, su multitud será una específica, serán aquellos desposeídos, a quienes dedicará sus letras y su trabajo, ellos serán su “población objetiva” a la hora de observar desde una posición no de superioridad sino desde abajo, metido entre esa misma raza.

Por último Benjamin hace referencia a los términos , sobre los cuales girará gran parte de la obra Baudelaireana: spleen e ideal:

“El libro Spleen et idéal es el primero de los ciclos de las mal. El idéal proporciona la fuerza del recuerdo; el spleen le opone la horda de los segundos. Es el emperador de los segundos, así como el Demono es el emperador de las moscas”[5]

Baudelaire, verá en el spleen ese obstáculo en el camino de la creación, es un estado “anímico” detestable, que también se podría ver como ese contrario a la actitud del hombre moderno, porque es el dejarse estar allí, sin criterio, sin mirar y sin ver. Ese tedio debe ser vencido , y lograr el idea, que sería la actitud que se manifiesta en la relación del hombre y su presente, el ideal es sinónimo de esa perfección poética o artística.

Vale la pena citar un poema que lleva el nombre de Spleen (el número LXXV) contenido en las flores del mal, que ejemplifica desde el mismo arte del poeta, lo que es y lo que implica dejarse caer en él.

Spleen

Irritado Pluvioso con toda la ciudad,

A raudales el lúgubre frío de su urna vierte

Sobre las gentes pálidas del cementerio próximo,

Y la mortalidad en los barrios brumosos.

En la baldosa mi gato buscando una yacija

Agita su delgado cuerpo sarnoso; el alma

De un poeta ya viejo yerra en el canalón

Con la voz dolorosa de un fantasma friolero.

Se lamenta el bordón, y la madera ahumada

Acompaña en falsete al reloj resfriado,

En tanto que en un juego lleno de aromas sucios,

Herencia desdichada de una hidrópica vieja,

Con la reina de corazones la hermosa jota de picas

Siniestramente charlan de sus amores muertos.[6]

Los elementos que se exponen son los propios de ese ambiente de spleen. Se ve la incapacidad de acción, de hecho no existe acción humana, estas se realizan por los objetos; el ser humano deja que haya una predominación del objeto que es inerte. El tiempo está suspendido , el reloj resfriado enfermo, dejará pasar el tiempo lento o simplemente no pasará. Hay una traición a los ideales en la charla de las cartas, que a su vez personifican ese azar, al que se someten ciegamente las personas. Las condiciones climáticas son oscuras, frías. Es la manifestación del tedio total. Bajo este ambiente no habrá jamás creación.

En París capital del siglo XIX, en el capítulo que Benjamin le dedica a Baudelaire, hace más implícita esta relación entre la realidad, representada por la ciudad (en crecimiento, en movimiento) y la modernidad a través de la creación artística del poeta.

Benjamin expone : “En Baudelaire, París se convierte por vez primera en objeto de poesía lírica.[7] Baudelaire, es el artista de esa multitud, que se desarrolla en París, ciudad industrializada, con aspiraciones a incrementar sus fuerzas, y con inconformidades que van naciendo de las diferencias de clases. El poeta se ubica en el más bajo de estos estratos sociales, junto a las prostitutas, los ancianos, los bohemios etc, para escribir sobre esa ciudad que nadie retrata de la misma manera, encontrado lo bello en ese fango. “ La poesía de Baudelaire extrae su fuerza de la pasión política de ese estrato social. Se pone de lado de los asociales. Su única sociedad sexual la cumple con una prostituta[8]

El panorama presentado hasta el momento ha sido bastante resumido y corto, pero creo que se dieron las definiciones correspondientes a la idea que obtuve de cada autor, he cuestionado sus ideas a medida que he desarrollado el tema, pero he aquí algunos planteamientos más que tengo al respecto:

En cuanto a la visión de Friederich de lo que es el poeta moderno, no cabe opinión de su parte que valga para lo que considero que es la modernidad, porque él está viendo la relación del hombre con ese presente cambiante e imponente como un producto de la fantasía y alejado de la realidad, cuando se debe ver a ese poeta moderno como un poeta que ya no va con la concepción clásica, ya no es el intermediario entre lo divino y lo terrenal, ni tampoco buscará seguir explotando la belleza clásica que ya nada le ofrecerá.

Por otro lado Foucault, sí define la modernidad como lo que ve Baudelaire, y se basa en los textos de este último para sustentar su tesis, vale la pena aclarar en este punto algo bastante importante esa relación entre el poeta/pintor moderno se da desde adentro de la misma realidad, en este plano el artista no podrá sustraerse de aquella realidad que no le gusta, obviarla o suspenderse por encima de ese mundo, el verdadero hombre moderno se sumergirá de lleno en esa realidad y desde su posición de por debajo, podrá a través de la fantasía crear o exaltar una realidad , pero siempre respetará las leyes de la realidad que lo rodea.

Pienso que el flâneur no es el mismo pintor de la vida moderna, porque el “paseante” se dedica únicamente a observar la realidad, mientras que el artista buscará transfigurar de alguna manera esa realidad, de la manera irónica.

Por último si la modernidad es ese “ethos”, el artista estará en la búsqueda de esa actitud, busque un embriagarse de ese mundo, y de su expresión, que se vuelva un poco niño y se asombre, que busque lo nuevo y no se deje caer en el ennui.

2. Los siguientes poemas tienen una versión en prosa y otra en verso: “El reloj”, “La invitación al viaje”, “El crepúsculo de la tarde”, “Las viejecitas” (“Las viudas”)...Escoja uno de ellos y compare las versiones, teniendo en cuenta lo planteado por Baudelaire en la dedicatoria a los Poemas en Prosa acerca de una prosa poética.

¿Quién de nosotros no soñó, los días en que se siente ambicioso, con el milagro de una prosa poética, musical pero sin ritmo ni rima, suficientemente flexible y contrastada como para poder adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones del sueño, a los sobresaltos de la conciencia?[9]

El reloj.

En el poema incluido en las flores del mal se nos presenta al reloj como un Dios, que es un reloj tal y como lo conocemos pero personificado. Éste nos atormenta, y su función es recordarnos que el tiempo en nosotros es finito, que la mortalidad está ahí latente. Se nos da a entender que la única manera de combatir ese “paso del tiempo” es a través de la creación artística, como ya se dijo anteriormente el spleen es ese dejarse pasar del tiempo, y el ideal es combatirlo con la creación literaria, con la obra a la que el tiempo no afectará de la misma manera que al hombre , porque la obra será inmortal.

La versión del poema en el Spleen de París, también hace alusión al tiempo, pero la hace desde el punto de vista contrario, en donde el tiempo del artista está dado por la creación personificada de una gata, el tiempo de ésta ¡Es la eternidad!. Bauldeaire logra con estos dos poema dar el mismo mensaje, pero ¿por qué realizar uno en rima y el otro de manera prosaica? El poema en rima de las Flores del mal, en seis estrofas que riman el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero. La métrica y el ritmo dan esa musicalidad, en el reloj las palabras: “Souviens- toi!” que se repetirán en algunas estrofas, marcan aún más el mensaje que se quiere dar.

En el poema en prosa sí se percibe una musicalidad a pesar de que no exista una métrica perfecta como en el otro, yo creo que esto se da debido al juego de palabras y como se presenta en sí el poema. Primero se hace la analogía del tiempo a través de los ojos de un gato, ser lleno de sabiduría/magia (según la cultura) y que se supone es trascendente en el tiempo; y después el poeta presenta a esa quien marcará sus días, y en las que mide su existir, que no es sino una gata que representa a aquel ideal , valiéndose de la enumeración de sus virtudes en él, que en últimas no marcará sino una sola hora, porque siempre será eterna, y no está midiendo la vida del poeta como cosa física sino su existir en cuanto a creador, y en cuanto a obra.

Bibliografía.

Baudelaire Charles. El pintor de la vida moderna.1863. http://www.scribd.com/doc/7758786/baudelaire-charles-el-pintor-de-la-vida-moderna.

Baudelaire Charles. Las Flores del Mal. Cátedra. 2009

Baudelaire Charles. Pequeños poemas en prosa- El spleen de París.

http://books.google.com.co/books?hl=es&lr=&id=CaqBgqJI2G4C&oi=fnd&pg=PA11&dq=peque%C3%B1os+poemas+en+prosa+baudelaire&ots=U4yKonH2LQ&sig=0O95-pzuVXQkOCbAM7rhrd5IHdA#v=onepage&q&f=false

Benjamin W. Paris capital del siglo XIX. Pp.125-138.

Benjamin W. Sobre algunos temas en Baudelaire. Pp. 89-124.

Foucault M. ¿Qué es la Ilustración? en “Saber y Verdad”, Las Ediciones de la Piqueta, Madrid, 1991, pp. 197-200.



1. [1] Foucault. ¿Qué es la ilustración?. P.

[2] Benjamin, Sobre algunos temas en Baudelaire. P 96.

[3] Baudelaire, El pintor de la vida moderna. P.14.

[4] Baudelaire. Pequeños poemas en prosa. Poema XII las muchedumbres.

[5] Benjamin. Sobre algunos temas en Baudelaire. P 116.

[6] Baudelaire, Las flores del mal. P 299

[7] Benjamin, París Capital del siglo XIX. Capitulo X Baudelaire o las calles de París. P 133.

[8] Ibidem, p. 134.

[9] Baudelaire, Pequeños poemas en prosa. P. 62.

La poesía yo no la entiendo o los gatos. (poema escrito a dos manos, especialmente las de un niño de 12 años que no lee poesía.)

La poesía yo no la entiendo o los gatos.

Poetas viejos, escrupulosos, lejanos y filósofos;

Con boinas y barbas, a veces pipas

Bufandas y conciencias retorcidas

La cara doble del que escribe y el que anda.

Las canas de nostalgia de días y muertes.

La inocencia aún está en mis venas y en mi piel

En los juegos con el aire, y en el llanto del instante

Yo no me pregunto por qué cae la manzana, sino cómo subo al árbol;

Me gusta más pensar que después de mañana siguen más días;

Mi cumpleaños aún me es dulce y espero la hora del ponqué.

Los gatos eternos, siempre jóvenes;

Siempre viejos

A veces juegan, otras tan sólo duermen y meditan,

Yo creo que no escriben porque viven,

Porque maúllan y sueñan.

Aunque en noches en el tejado se les escucha recitarle a la luna.

Con Julián David Gutiérrez Vanegas


El autor como creador de obra en diferentes corrientes de la teoría literaria

El autor como creador de obra


Desde tres diferentes escuelas, que se han preocupado en hacer estudios literarios y teoría literaria, se pueden percibir tres maneras de ver al autor, aunque en ello no se enfoquen sus trabajos, sí se puede intuir esta concepción desde su noción de obra, obra hecha por un artista.

Es interesante ver a través de las perspectivas de las diferentes propuestas de teoría literaria, que se hacen además de en épocas diferentes, también en territorios distintos y un tanto distantes, todos con un imaginario de pensamiento propio y definido. Por un lado está el formalismo que es ruso, la nueva crítica estadounidense, y el estructuralismo francés. Todos ellos apuntan a ver la literatura desde la teoría, y a dar respuesta a eso qué es la literatura, asumiendo la existencia de la obra, y sus estudios se enfocaran en esta, no dan respuesta al autor de ella, pues aparte del estructuralismo tardío o el post-estructuralismo, el artista creador de obra no será tema de estudio como tal.

Como la teoría literaria de cada una de estas escuelas se hace a partir de una obra ya dada, y cada una va a exponer su noción de ésta, se debe entender qué es la literatura o qué papel juega en estas corrientes, para poder encontrar lo que sería un autor creador de la obra, para cada pensamiento.

Los formalistas rusos, ven lo literario de la obra en la desfamiliarización, en la ruptura de lo que se venía haciendo, de lo que ya se ha naturalizado, y esa desviación es lo que produce una significación estética, es decir, el arte no es arte por lo que significa su “mensaje”, su objetivo no está en transmitir ni comunicar algo.

El arte está en el artificio, no en el lenguaje cotidiano sino en el lenguaje poético, la poesía ejercerá una violencia controlada sobre el lenguaje cotidiano, deformándolo para orientar la atención en su carácter de constructo; es allí en donde se podría pensar en autor, como artífice que tendrá la función de utilizar un lenguaje poético, desprendiéndose de la emoción y del querer comunicar algo, de hecho el formalismo temprano incluía la labor del artista, enfocaba sus estudios en un autor y su proeza técnica y habilidad artesanal, aunque este lenguaje poético se debe entender como estético no es necesariamente una fuente de conocimiento, ni tampoco una verdad absoluta.

En esta teoría se proponen unos motivos, como unidades mínimas que pueden construir una trama, esta serie de motivos no será estudiada en su origen, sino se observara es la función de cada uno de ellos dentro del argumento que cumplirá a su vez una función en la obra misma, y esta obra también se verá en función de un sistema literario.

Si lo que se busca es una desautomatización, para que el arte se siga haciendo, se deberá cambiar el elemento o la función dominante que ya se ha hecho “natural” en determinado momento, ya sea dentro de la obra o por fuera de ella misma, en el sistema, entonces nacerá una ruptura y cuando esta ya no cause más asombro, habrá otro desplazamiento de dominantes y así se seguirá produciendo arte y estudiando este mismo.

Después de realizar una rápida y superficial observación a los planteamientos más importantes del formalismo, que pueden servir para llegar a una definición de autor en esa corriente, se puede concluir que el autor, sí está presente en la concepción de literatura, pero no el autor como persona que comunica un mensaje, no un emisor que utilizará como canal al texto para que llegue un mensaje a un receptor lector, tampoco el que plasmará emociones y experiencias para que sean leídas, sino que el autor es quien deberá buscar una desautomatización, a través del uso del lenguaje poético, el autor será artesano que impondrá los elementos y las funciones dominantes en la obra. Si se ve al autor como un creador de obra de arte, como artífice del texto, en el pensamiento de las rupturas y del desplazamiento de dominantes, se deberá entender que el autor no es siempre el mismo, no es la persona constante, este será al igual que cualquier otro elemento de la literatura, el que cumpla una función específica en la obra y por lo tanto también está expuesto a cambios en sus dominantes, para desfamiliarizar, es así como se pueden explicar las llamadas “diferentes etapas” en la obra de un artista.

La nueva crítica, más que teoría hará una crítica, porque aparte de hallar lo artístico o literario, se centrará en encontrar el valor de éste, enfocándolo principalmente en el significado del texto, que está dado en una lectura cercana, (lo que significa a travesar por cada uno de los estratos del texto :el fónico, el referente a las unidades de sentido, el de los objetos representados y el de las cualidades metafísicas en donde estará el correlativo objetivo); en donde la forma estará estrictamente ligada al contenido; porque algo sólo podrá ser dicho de una forma, si se trata de meter este contenido en otra forma significará algo diferente.

Esta búsqueda del significado del texto, se fundará en que el texto es una expresión de la humanidad, y que el arte para ser arte debe tener un contenido moral y deber ser didascálico , a través de la lectura sí se llegará a un conocimiento , porque el arte visto desde nuevocriticismo tiene una función moral que influirá en el lector y sólo puede ser en ese sentido, no se debe caer en la falacia afectiva, ya que el lector no es quien le dará el significado al texto sino que este mensaje ya estará , producto de una colectividad y no de una individualidad, es entonces donde se puede decir que el autor como creador de obra para esta escuela, crea desde una tradición y no desde un yo.

Los nuevos críticos, hablan de la falacia intencional, y se refieren a que el autor no tiene ninguna intención de significar, es decir, no se puede ni se debe buscar el significado del texto en el autor como persona, en su vida o en su comportamiento, sino que el autor es una materialización del conocimiento, es un vocero de los valores humanos, que tendrá como función poner un mensaje que no vendrá de su experiencia como individuo sino de ser parte de una sociedad, y deberá ponerlo de forma adecuada para que el conocimiento sea transmitido de manera correcta.

En la teoría que proponen los nuevos criticistas, el autor debe ser capaz de poner todos los estratos en la obra para que el lector llegue al correlativo objetivos , referente a la enseñanza moral de la obra y es el último estrato de significación. Si el arte es un medio para educar, el creador de arte deberá ser visto como educador, su obra se inmortalizará de esa manera y será incluida en un canon, que estará construido a través de juicios de valor que ejercerá la crítica.

En la escuela estructuralista, se parte de la base que ya existe la obra, y sus teorías están dirigidas en conocer y definir la estructura del texto. Este pensamiento tiene bases en la teoría formalistas, en donde los elementos ejercen funciones, y estas juntas formaran la estructura de la obra. El estructuralismo no busca lo artístico, ni lo literario, sino que ya lo asume como hecho y su enfoque girará en torno del funcionamiento de la obra.

Los textos estructuralistas no darán cuenta de un creador de la obra, y tampoco al igual que en las corrientes anteriores buscaran a un autor persona, su límite está en la obra misma y en el sistema literario como estructuras a nivel total y formal, basándolas en ciencias humanas y lingüísticas. Los análisis de textos y de géneros no contienen juicios de valor , y tampoco se tomará como punto de partida a un creador, o a un origen de la obra, estos verán el mundo en oposiciones y la única manera de ratificar una existencia está en la negación de otro, encontraran lexías, motivos, unidades de sentido, simbólicas y contenido humano o cultural, pero no pretenden dar un significado, es más una descripción minuciosa de la estructura como tal y hasta allí se llega.

Para los estructuralistas el sentido de la literatura no será mimético , ni tampoco pretenderá educar al lector. Sus postulados van contra el absolutismo y se opondrán a toda forma de crítica en donde se considera al ser humano como origen o fuente del arte, acá no hay verdades absolutas no tampoco se dará por sentado nada en sí, en sentido de contenido, se hable la puerta a la multiplicidad y por ello no se busca una verdad en significado. Es por ello que se puede decir que para los estructuralistas el autor no importa, al igual que el significado.

Después del estructuralismo y sus problemas técnicos, por llamarlo de alguna manera, ya que no se tomará lo poético o el alma del texto en sus análisis, viene el post estructuralismo en donde al autor brillará por su ausencia, es decir, ya se tiene a consideración la noción de autor, pero únicamente para hacerlo nulo, ya que se replantea la literatura, y ya no se habla de lectores ni de autores sino que plantea la idea de que cada escritura es una relectura, y cuando se vuelve a leer el texto se hará lo mismo:

Un texto está formado por escrituras múltiples, procedentes de varias culturas y que, unas con otras, establecen un dialogo, una parodia, una constelación; pero existe un lugar en el que se recoge es multiplicidad, y ese lugar no es el autor, como hasta hoy se ha dicho, sino el lector[1]

Es así como la importancia de la obra, y la significación caerán en manos del lector, y el autor no es más que otro lector, que al momento de “escribir el texto” no está haciendo sino una lectura. La unidad de la obra estará en la recepción.

En una rápida observación sobre los postulados de las diferentes escuelas, y la relación de estos con una noción de un creador de obra, se puede concluir que aunque es un tema controversial , en muchos casos este será descartado como persona, y se verá como parte de la obra y tendrá una función específica. En el cuestionamiento sobre el arte, o en el cómo está estructurado se puede evidenciar la poca relevancia que se le da al autor, es interesante dar cuenta de las diferentes preocupaciones y formas de pensamiento de cada una de las corrientes, en el factor humano como un yo o individual no es importante, el arte es colectivo en ese sentido, y el autor termina siendo un hecho literario, por decirlo de alguna manera, es decir su importancia decae, y se verá no como un origen y fuente de conocimiento, sus limitaciones serán otras, y ya no será endiosado, de hecho tampoco humanado.



[1] Barthes. La muerte del autor. 71.

De literatura francesa de finales del siglo XIX

“Yo es otro ” Rimbaud

Muy posiblemente en una sociedad sumida en el pesimismo es Rimbaud un observador critico y puede encontrar los limites del sistema al que no se siente perteneciente, y que buscará la manera de hacerlo evidente, repudia que ese sistema excluya y además juzgue. Por ello una alternativa, esa manera de ver el mundo , de incluir y de sentirse parte de la misma materia, sin existir una disyuntiva, se trata de una actitud activa, basada en la acción , que en su caso es la creación, al l mismo tiempo que se es creador, se es hombre se es otro, se hace poeta, se hace vidente, es una actitud ante la vida, es su respuesta a la sociedad en la que se gestó. Es vivir ese ideal de ser otro, de truncar al yo de la antigüedad y la tradición ese yo, que encarna la individualidad y el egoísmo que ha llevado al mundo a las desgracias por las que ha pasado.

Yo es otro

Yo, es la primera persona del singular, al ser un pronombre puede reemplazar a un nombre propio en una oración, pasa a ser el sujeto de la frase nominal… Concepción técnica y clásica de lo que puede ser un “Yo”, pero si “yo” es un sujeto, sujeto significa estar sujetado, es allí en donde se cambiará esa noción, ese sujeto como individuo forzosamente deberá verse de otra manera, porque el complemento en la frase verbal es un “otro” que es otro sujeto, pero que lo condiciona un verbo: “es ” , es decir, un sujeto es otro sujeto, acá no hay una eliminación de ningún sujeto, se trata es de una resignificación de atribuirle otra idea , un otro a ese “yo”.

Este sujeto ya no estará sujetado, de una manera clásica, y si no está sujeto , será libre desde algún punto de vista. Disertaciones seudo-lógicas, que se verán reprobadas desde un pensamiento de tradición , en donde el individuo es el centro de un todo, pero que sí se ve desde un afuera, reflexivo , objetivo , creador, poeta para Rimabud, si se ve desde una libertad plena, en cuanto a que no se pertenece a ningún sistema que imponga un yo y un otro, en donde la escisión de estos no tenga sentido, porque hay una fusión, donde se pueda cuestionar la certeza del yo, y de una verdad absoluta. Rimabud propone un “yo es otro ”, que se puede tomar como una propuesta en contra del egoísmo y el ego-centrismo, hasta una respuesta artística, única y total, que se fundirán en un modo de vivir esta nueva filosofía , en una praxis en todos los aspectos de la vida del poeta.

Nos equivocamos al decir: Yo pienso; deberíamos decir Alguien me piensa.

Con esta filosofía de vida cambiará el humanismo renacentista del “Yo pienso ” de Descartes, y pasará a un “alguien me piensa”, lo que llevará a una nueva dimensión de pensamiento, ya no es una búsqueda por uno mismo, y un afán de vivir siendo un individuo y un yo, sí no que primero trasciende porque hay un reconocimiento de un “alguien” de un “otro” y no se quedará allí, a ese nuevo ente en la línea de pensamiento se le otorgará lugar privilegiado que tenía el “yo” y se le dará poder de decidir o de pensar sobre este “yo” o sobre este “a mí” y si ese otro no se piensa como un yo, si no se piensa a sí mismo de igual manera, habrán otros “alguien” y de un individualismo se pensará en una colectividad, ya no serán el teo centrismo o el ego centrismo del pasado , ahora se llegará a un ideal desconocido hasta el momento, pero que en donde existirá una colectividad pensada como colectividad. Lo que alteraría el nivel de pensamiento en muchos aspectos , se es parte y todo a la vez, se puede ser objetivo, se puede mirar en conjunto, y de ser posible existiría armonía, pero no una alienación subyugada por el objeto, no, el pensamiento rompería los limites conocidos.

Rimbaud aparentemente era consciente de todo ello, y sabia que se enfrentaba algo completamente desconocido al pensar el mundo de esa manera, y sabia que no era fácil, pero conocía el camino hacía ello

alcanzar lo desconocido por medio del desarreglo de los todos los sentidos”

Un desarreglo de todos los sentidos, una exposición al mundo sin cortinas, sin la seguridad que le pudo haber brindado el empirismo, una exposición total, que de ser lograda se podrá ser otro, es una alejamiento del individuo y de todo lo que pueda llegar a haber conocido hasta el momento, es un reconocerse creador para él, es perseguir la libertad que es oprimida por una tradición y por una carnalidad, es una actitud en todos los sentidos, para ser poeta hay que ser libre, dejar a un lado lo que se creía saber y dedicarse a un pensamiento que vuelque todo lo clásico y tradicional que para él sólo pudo haber traído como consecuencia un holocausto incontable y una incomprensión que valió mucho más de lo que se tiene.

“¡Si los viejos imbéciles hubieran descubierto del yo algo más que su significado falso, ahora no tendríamos que andar barriendo tantos millones de esqueletos que desde tiempo infinito, han venido acumulando los productos de sus tuertas inteligencias, que se proclaman autoras de ellos!”

Cuestiona el uso que se le ha dado hasta el momento al razonamiento enfocándolo en un sujeto que envuelve únicamente a un individuo en cualquiera de sus lugares y de su número, le hace culpable a este de las tragedias, piensa que sí realmente se logra alterar tanto los sentidos que se pueda llegar a tener un conocimiento real de sí mismo, como otro, se podría llegar a la poesía y a la vida, verdadera fuera de un sistema hecho por hombres ego-centristas, y él siendo consciente que esta transición y el éxito de ello será difícil , no deja de proponerlo y de vivirlo.

Los sufrimientos que esto conlleva son enormes, pero hay que ser fuerte, haber nacido poeta, y yo me he reconocido poeta.

En el momento en que se logré el desarreglo de todos los sentidos, y no sólo los sentidos físicos, habrá un reconocimiento de que realmente se es, parte de una colectividad, todo se entenderá de manera distinta, las excepciones del pasado, este vidente las podrá entender como natura, su trabajo, de poeta tendrá una función, será hecho desde la objetividad y podrá hacer las veces de poeta didascálico, vocero de la filosofía del Yo Es Otro.

La “superficialidad ” de la Educación Sentimental.

A través de la búsqueda incesante o mejor de la espera, de Frederic Moreau por el amor de la mujer ideal Madame Arnoux, la novela tocará temas que marcaran de cierto modo la acción o las acciones, situaciones y actitudes recurrentes, que aparentemente son poco profundos o trascendentales, pero que detrás encubrirán para el lector crítico un rechazo o una puesta en escena de la alta sociedad francesa del siglo XIX, sociedad que se mostrará únicamente interesada en las apariencias y en los impulsos y deseos.

En la pasividad de Frederic ante la vida, refugiará Flaubert una objetividad ante el mundo que rodeará a su personaje principal, y de esta manera sin contar algunas intervenciones puestas en la voz de Frederic, se llevará a cabo una descripción de las actitudes y costumbres, propias de unos personajes probablemente inspirados en la realidad de su tiempo.

Sus personajes serán todos a su manera, personas que fracasan una y otra vez en cada cosa que emprenden, y cada una no diferirá de la anterior en la intención que habrá tras esta, es decir, cada “capricho” porque no termina siendo más que esto, que tiene algún personaje, sea este cual sea, no será suficiente y no traerá satisfacción y será reemplazado rápidamente si es cumplido o si no por otro que traerá la misma suerte, de no hallar la felicidad para su poseedor. Y es allí en donde se verá que hay un común denominador en cada uno de los sujetos , todos buscaran el bien y el disfrute propio , sin importar el camino o las consecuencias, porque en ninguno de ellos hay esa intención de meditar o de encontrarse a sí mismos, buscaran razones que creen les harán felices, pero jamás se detendrán a pensar en qué es realmente lo que necesitan para vivir plenamente.

Las nociones de amor, arte, amistad, y sociedad, se verán altamente contaminadas por un sistema de pensamiento industrial o capitalista, en donde prima muy acorde con sus necesidades únicas y personales, un interés de enriquecimiento o de pertenecer a una colectividad aceptada y respetada, la clase alta parisina que girará en torno a un nombre y posesiones. La novela será conducida por estas pasiones, recorrerá los efectos de estas búsquedas de los diferentes personajes , y dejará claro como sus posiciones cambiaran constantemente frente a los temas o acontecimientos. Pareciera que la única constante es el hilo conductor correspondiente al amor de Frederic por Madame Arnoux, pero magistralmente al final nos damos cuenta que ni es amor, ni es constante, porque esta idealización hecha por Frederic es una muestra más de esa superficialidad, y manera de ver el mundo.

Pero esa búsqueda sin futuro del amor, no es solo por parte de Frederic, que en ultimas no busca un amor y no sabe lo que es eso, y al parecer nunca lo sabrá. La búsqueda de amor o de compañía , de tener pareja conformada por hombre y mujer de la misma clase social, como lo exige el modelo en el cual se desenvuelven, la encarnar febrilmente y aunque inútilmente los demás personajes : Madame Arnoux, quien encarna la idealización y a quien no vemos sino únicamente a través de los ojos de Frederic, también busca un amor que no lo encontrará sino en su papel de madre, quien le brinda comprensión a Arnoux y compañía, pero a quien siempre se le ve junto al fuego, tejiendo, ocupándose de su hijo, pero jamás como la mujer amorosa de su esposo, y en ultimas es así como la ve Frederic y si ella es su obsesión esto nos da pistas sobre lo que realmente quiere él; en el momento en que Madame Arnoux lo busca, también puede ser por la necesidad de ese hombre que la escucha, la de compaña y que en algún momento le declaró un amor que Arnoux no le dio finalmente.

En las otras mujeres como Rosanette, quien a pesar de tener a su disposición varios amantes, y a quien siempre se le mostró como una mujer fuerte y feliz, ocultaba un deseo profundo de tener una vida de madre y esposa, que encontrará a ese compañero en Frederic pero esto sólo en apariencia claro está. También está Madame Dembreuse, quien al verse viuda encontrará también en frederic un modelo de hombre adinerado, joven y apuesto, pero tampoco esta relación funcionará. Por otro lado está Louise Roque quien llegará en búsqueda de Frederic, aparentemente por un verdadero sentimiento gestado desde su infancia, en la estadía temporal de Frederic en casa de su madre, pero que terminará siendo matizado y será reorientado primero a Dussardier, quien la pretende, tal vez él también en su errónea noción de amor que estará enlazada en una rivalidad con su amigo Frederic; tanto Louise como Dussardier terminan juntos, en un fracaso de unión que finalizará con el nuevo enamoramiento de ella por un artista. Si bien la mayoría son mujeres cada una de ellas se involucra en relaciones con hombres que también están en el mismo mundo, y con la misma ansiedad de suplir necesidades continuamente, todas tienen en común a Frederic, lo que nos describe una vez más el carácter del personaje, que se dice estar enamorado de una mujer, pero que con otras se involucrará a diferente manera.

De igual manera el arte es otro de los afectados por esa noción de mundo y sociedad, el arte y su posible significado se verá alterado directamente por la idea de una industrialización y comercialización desmedida; en Arnoux, lo vemos en una breve analepsis que se hace como un artista en su juventud, que entrará al “negocio del arte”, y su necesidad de poseer dinero lo llevará a realizar arte en masa, en forma de replicas, a tener a artistas trabajando para él, a publicar una revista llama “el arte industrial”; y finalmente a comercializar cerámica china. En ese personaje se encarna la noción del arte vista desde un punto completamente capitalista en donde todo tiene una función y un precio, para todo hay un vendedor y un comprador y la esencia del arte estará en el precio. El afán de Arnoux por construir fortuna claramente está relacionado con la situación política por la que atravesaba Francia, en donde se da la oportunidad a la burguesía y al comerciante de ser la clase social alta, ya los nombres y las herencias prontamente no tendrán cabida.

Esta “evolución” que el arte y el propósito de este, experimenta en la novela , se puede evidenciar desde el artista de profesión que es Pellerin, que en su juventud defiende una estética del arte, como única manera de abordarlo, de posiciones radicalmente opuestas que tienen sus compañeros como Sénecal, quien dirá que en el arte está la responsabilidad de emitir un mensaje que incite a una posición política al pueblo, estas discusiones son presentadas en varias ocasiones en la novela, y se podría llegar a creer al principio que hay una convicción y una pasión real en sus protagonistas, pero en todos ellos, inclusive en Frederic, prima realmente una necesidad económica, de obtener o mantener una fortuna.

En Pellerin se verá una alternancia de posiciones frente a lo que es el arte, en algunos momentos se le verá inclinado por el contenido y el mensaje, en otros buscará encajar en una corriente, y buscará someterlo y forzarlo a una estructura en donde se deberán producir obras maestras, a manera de una fábrica de productos de demanda, verá al artista como trabajador y productor, pero querrá producir un arte sublime, aunque no se sabe qué será para él este, porque sus posiciones variaran hasta el punto que deje la pintura y se dedique a la fotografía y a la mimesis total.

La relación de Frederic con el arte, no se diferenciara mucho de esta ya expuesta, él manifestará su deseo de ser pintor, iniciará clases, clases que dejará por falta de interés realmente, que retomará alguna vez pero la pintura no lo apasiona, comprará en la tienda de Arnoux piezas que serán vehículo para sus relaciones con la sociedad y el acercamiento a Madame Arnoux, pero que no representaran nada para él ni por sí mismas para nadie; también adquirirá costosas obras para decorar su apartamento, pero nadie las mirará más que Pellerin que se dedicará a criticar destructivamente el trabajo de esos artistas anónimos que venden su trabajo al mejor postor. En otra ocasión el arte también le servirá de puente para otro de sus caprichos, querrá regalarle a Rossanette un retrato, y aprovechará las sesiones para acercarse a ella.

Es así como las nociones de relaciones, de amistad, de arte y aún del mismo amor, serán superados y envueltos por el sistema capitalista, todo tendrá un precio o será una transacción, ningún valor es verdadero, y Frederic que en ocasiones tiene pensamientos románticos, estos no serán sino la idea de pensamientos románticos que su mundo le vendió. En su preocupación por pertenecer a esta alta sociedad Frederic descubre una vacuidad casi que espeluznante, conversaciones vánales, sin sentido, sin profundidad, necesita de su amigo fiel de toda la vida Charles Deslauriers, con quien solia tener conversaciones trascendentales que prometían un porvenir y una felicidad, pero aún teniéndolo a él viviendo bajo su mismo techo encontrará que, ya no es lo mismo, que ambos estarán aparentemente separados en sus intereses, y la brecha de clases pesa en ese momento. La deslealtad y el engaño son propios de esta sociedad retratada hábilmente por Flaubert en la novela.

Todas estas muestras de la forma de cotidianidad representadas en la obra, le darán un papel importante al tiempo, que en últimas es el tema real de la novela, las acciones le darán peso, y entre estas se incluye la total falta de acción de Frederic; el tiempo será aquel que marcará el límite del hilo conductor de la novela, al mostrar a una Madame Arnoux envejecida por los años, quien a través de su pelo blanco le deja ver a Frederic su verdadero ser, expuesto y con intención de encontrar un amor. Es el tiempo que pareciera no le pasará a Frederic en un sentido simbólico.

Toda esta superficialidad temática, que envuelve a los personajes y da paso a toda la elaboración de la obra, que termina de igual manera como comienza en sentido de que no existe evolución verdadera de los personajes, en donde la acción la llevan las circunstancias y no el actuar de ellos, y la “educación sentimental” se ve como una ironía, porque no hay un aprendizaje en ningún lado. Esta vacuidad se quedará únicamente en este aspecto, porque será esta misma, la base de un trabajo estilístico ejemplar; Flaubert manifestó en algún momento la idea de hacer una novela en donde todo fuese estilo, y qué mejor resultado que la educación sentimental, en donde el peso recaerá en el artificio, en la descripción, en el detalle, en las reiteraciones trabajadas, a falta de acción se debe imponer una forma que no haga caer al lector en el tedio, de hecho cada personaje debería estar descrito de esa manera, toda su sociedad y su visión del mundo, tenia que ser tocado tan banalmente para permitirle una objetividad, y poder decir que hay una apatía del lector hacia Frederic, y no ser el típico héroe de la novela, además a través de esta narrativa se puede ser crítico sin llegar a verse resentido o sin argumentación valida, todos los personajes son mediocres pero no se adjetivizan de manera totalmente negativa, sino que se exponen sus patéticas vivencias y estas hablaran por sí mismas.

Esta estética de lo insignificante, se adorna con motivos y símbolos arquetípicos para darles la vuelta y provocar la sátira, como las rosas y el amor, los viajes y el porvenir, la búsqueda de sí mismos, las diferentes situaciones que gestaran la sicología de Frederic; están envueltas en unos motivos reiterativos, como lo son las atmosferas de burdel, las comidas de sociedad, los trajes tanto femeninos como los que él comprará, sus viajes, el ambiente bohemio parisino y los recuerdos de amistad con Deslauriers.